Wildwood · 2026
"Crecer es un trauma y Laika lo sabe"
- Dirección
- Travis Knight
- Duración
- 2h 12m
- Estreno
- 2026
- Registro
- 31 oct 2026
- Firma
- Dominga José M.M
- País
- Estados Unidos
- Género
- Fantasía / Stop Motion
- Dónde
- En cines
Bobina 01
El enfoque Laika
El estudio LAIKA no solo ha mantenido vivo el extraordinario trabajo artesanal del stop-motion, sino que ha desarrollado una identidad propia para narrar historias infantiles. Crecer es un proceso complejo, muchas veces distante de las fantasías idealizadas que nos presenta el cine. Creo que el verdadero mérito de LAIKA está en representar esas experiencias difíciles sin renunciar a la magia, pero tampoco ocultando su oscuridad. La ambigüedad, el misterio y lo inquietante encuentran en la materialidad del stop-motion un lenguaje especialmente expresivo.
A esto se suma su capacidad para abrazar la diversidad y reivindicar aquello que no encaja en el orden establecido,convirtiendo la diferencia en una forma de belleza. Su filmografía también contiene una dimensión política, sutil pero reconocible, que puede leerse desde una mirada adulta: cuestiona las convenciones de lo «normal», las estructuras de clase, la construcción de la identidad colectiva y las relaciones de dominación. Wildwood no parece ser una excepción a esta sensibilidad; por el contrario, considero que lleva esta propuesta aún más lejos al introducir a los niños al mundo real. Paradójicamente, lo hace a través de un universo mágico que no elimina el trauma de crecer, sino que lo vuelve llevadero mediante la fantasía.
Bobina 02
Menos ingenua pero sin corazón
Siendo el proyecto más ambicioso de LAIKA en términos de duración y escala para una película de stop-motion, siento que Wildwood es un antagonista a la inteligencia artificial, reivindicando el trabajo artesanal. Sin embargo, en su búsqueda de una estética magnánima, quizás no consigue un impacto narrativo tan potente como sus antecesoras. Aun así, revive la chispa de quienes amamos la fantasía, al mejor estilo de Narnia. Aunque quizás ese sea también el problema: siento que ya conocemos esta historia. A diferencia de Coraline, Norman o Kubo, me faltó personalidad en sus personajes, tanto en los buenos como en los malos, lo que afectó mi empatía y mis ganas de conectar emocionalmente con la película, más allá de su visualidad.
Por otro lado, aunque me gusta su enfoque menos ingenuo, siento que la dimensión política termina siendo demasiado predominante. Las batallas épicas contra el mal son recurrentes en la fantasía, pero aquí vemos cómo un niño, impulsado por la venganza y el deseo de parecer un héroe ante una chica, llega a asesinar. Sinceramente, creo que pudieron resolverlo de otra manera. Entiendo que se busca mostrar que crecer también implica abrazar cierta oscuridad, pero hay mejores formas de hacerlo.
Es un mensaje que se aleja del pacifismo y me hizo pensar: quizás el problema es que nos inculcan desde niños las batallas y no la comunicación.
Aun así, rescato que el último juez de esta batalla termina siendo la naturaleza, dejándonos una reflexión sobre cómo peleamos conflictos en territorios que realmente no deberiamos dominar. Somos invitados y, muchas veces, invasores; le debemos un respeto que no debería resolverse mediante batallas. Quien logre comprenderlo será bendecido por la tierra.
Bobina 03
La estética no justifica el mensaje
Finalmente, mi calificación responde más al mérito estético de mantener vivo el arte del stop-motion, una técnica que me fascina por esa contradicción entre lo oscuro y lo hermoso que consigue transmitir. Sin embargo, considero que su maestría visual no se equipara con una gran propuesta narrativa. Hay ciertos desaciertos en sus planteamientos formativos: está bien mostrarles a los niños la complejidad del mundo y prepararlos para la vida, pero también debemos construir una sociedad que les enseñe a quererse y convivir. En ese sentido, Hoppers, Toy Story 5 y El gato con sombrero tienen una ventaja narrativa.
Ahora, si hacemos un símil con los conflictos territoriales que ocurren en el mundo real, es posible encontrar una lectura política en la película. Pero no creo que debamos trasladar esos conflictos al los espacios infantiles, mucho menos a través de la violencia.